Golf, símbolo de bienestar

El golf es una modalidad deportiva que actualmente en nuestro país reúne aproximadamente a 300.000 federados y se viene practicando desde hace más de un siglo. De los primeros club de golf que abrieron en España fue el que se encuentra en las Palmas de Gran Canaria. Durante todo el siglo XX, el número de aficionados se ha acentuado enormemente hasta tal punto de que, entre todas las comunidades autónomas españolas, alberguen un total de 400 campos para practicar este tipo de actividad. En cambio, en el resto de países europeos se destila más las preferencias hacia el golf acogiendo casi 3500 campos repartidos entre Reino Unido, Suecia, Francia, entre otros.

Desde siempre, este deporte se ha considerado en cierta medida clasista y elitista puesto a que eran más bien pocos los privilegiados los que disfrutaban de sus características y técnicas en recintos privados. A día de hoy, el golf lo percibe toda clase de público con precios bastantes aceptables gracias de las infraestructuras urbanas que se han ido construyendo en España, tanto clubes públicos como de uso restringido.

Jugar al golf, propuesta para ganar en salud 

Hacer deporte diariamente es una rutina que todos los médicos insisten en que practiquen sus pacientes. En este sentido, el golf es un forma de ponerse a la última en España recomendada para todo el mundo ya que obliga al aficionado a denostar enormemente su fuerza, destreza y esfuerzo, sin sobrecargas. En términos reales, por ejemplo, si se propone hacer una ronda de 16/20 hoyos y se consigue golpear la bola más de 80 veces y andar alrededor de 10 kilómetros con cuestas, handicaps e inconvenientes atmosféricos, es como si te tirases en el gimnasio más de dos horas. Por tanto, ganas en salud ya que se realiza al aire libre y en compañía de otras personas, y permite desconectar del extrés del trabajo y del hogar.

Campo de Golf

Campo de Golf. Fotografía de Danny Perry. www.flickr.com

Ya no solo es un símbolo de bienestar, sino que este modelo de deporte es meramente educativo porque se caracteriza por tener infinidad de reglas muy estrictas que hay que respetar y tenerlas siempre presentes. Uno de los lemas que manifiestan los golfistas es: “No hay mayor satisfacción que recordar los golpes tal y como señalan las reglas, al margen de que al final salga un resultado global bueno o no. Siempre queda la sensación de haberlo hecho decentemente”.

¿A cuánto dinero asciende practicar este deporte? 

Cada persona pone precio a una idea, o eso dicen. Así pues, el aficionado puede poner el precio que le venga en gana. Lo primero de todo es la necesidad de poseer materiales, entre ellos podemos destacar los palos (con bolsa incluida), con un precio que oscila entre 90 euros. No obstante, cuando se trata de una persona novata, en las academias se ofrece la posibilidad de alquilar este indispensable material.

Pero a medida que va pasando el tiempo de aficionado, el jugador debe comprarse los zapatos específicos para ponerse en el campo de juego, así como las bolas, los guantes y los teens (soportes en los que se apoyan las bolas cuando se va a tirar). Por su parte, la ropa es indiferente, cualquier arapo viejo de invierno o de verano sirve para practicar golf. Lo inimaginable de esto a día de hoy es que existen paquetes de no más de 50 euros, que recogen todos los elementos citados.

Bolsa con todos los materiales necesarios para jugar al golf

Bolsa con todos los materiales necesarios para jugar al golf. Fotografía de John Fischer. www.flickr.com

Por último, no olvidar los derechos a jugar en un club de campo. Hay varias opciones, desde hacerse socio de un club privado, hasta visitante esporádico, pagando simplemente por entrada. En estos momentos, los precios han bajado alocadamente con respecto a hace 30 años. Incluso, en el Balneario de Mondariz, situado en Galicia, ha decidido terminar bajando la barrera y no cobrar por entrada y pagar cuotas anuales de 50 euros.

En definitiva, el golf en nuestros días es sinónimo de bienestar para nuestra, mente, cuerpo, imagen y, por supuesto, bolsillo y es una inversión muy rentable a largo plazo. La clave es proporcionarse de las cualidades deportistas que ofrece y no envidiar a los mejores golfistas del mundo, como Sergio García o Gonzalo Fernández-Castaño.

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